La galería Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo celebró la inauguración de De Güibia a Boca Chica, la más reciente exposición individual del artista español Santiago Ydáñez, en su sede de Torre Piantini, en Santo Domingo. La velada reunió a coleccionistas, artistas, amigos de la galería y amantes del arte en una noche dedicada a la memoria, la imagen y el imaginario caribeño.
De Güibia a Boca Chica nace del encuentro entre la pintura de Ydáñez y los registros fotográficos realizados por Kurt Schnitzer, conocido en República Dominicana como Conrado, quien documentó escenas de la vida cotidiana dominicana durante las décadas de 1940 y 1950. A partir de estas imágenes, conservadas en el Archivo General de la Nación, el artista emprende un diálogo con un pasado que vuelve a aparecer ante nosotros transformado por el color, la escala y la libertad de la pintura.
Lejos de plantearse como una simple reproducción, Ydáñez recrea y amplifica aquellas fotografías, construyendo un espacio propio donde memoria e imaginación se encuentran. Las playas de Güibia y Boca Chica, los cuerpos, los rostros, los animales, los objetos y las escenas de convivencia aparecen así como fragmentos de una memoria colectiva que continúa resonando en el presente.
En esta nueva serie, el artista también recupera la presencia de la negritud y, particularmente, de las mujeres que aparecen en los registros de Conrado, otorgándoles una nueva dimensión a través de sus grandes lienzos. Sus figuras adquieren fuerza, presencia y una corporalidad que las sitúa nuevamente frente al tiempo y a la historia.
Hay en estas obras una sensación de viaje. El tiempo que alguna vez quedó detenido en el negativo vuelve a fluir sobre el lienzo, y aquello que perteneció a un instante específico de la historia dominicana encuentra una nueva vida en la mirada de un artista andaluz. Como señala Miguel D. Mena en el texto curatorial, Ydáñez abre ventanas hacia aquello que alguna vez fue visible, iluminando nuevamente los espacios donde la memoria, la alegría y la vida compartida encontraron su lugar.
Durante la noche de apertura, los asistentes pudieron disfrutar de una velada acompañada por nuestros patrocinadores, quienes contribuyeron a crear una experiencia especial para todos los presentes.
La exposición permanece abierta al público en Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo, invitando a recorrer este particular encuentro entre fotografía y pintura, pasado y presente, historia y memoria; un viaje por un Caribe que, en las manos de Ydáñez, vuelve a llenarse de luz y nuevos colores.
